P.: ¿cómo definirías tu carácter en pocas palabras?

Creo que los seres humanos debemos estar caracterizados por la sencillez, porque la vida es sencilla. Uno cuando llega a mi edad, creo que lo más importante es considerarse útil, más que ser definido como ingeniero. Creo, Esteban, que lo más importante está en lo que yo pueda realizar con el conocimiento para lo que yo haga sea útil a los seres que nos rodean.

p. ¿Dónde naciste?

Yo nací en la Azulita, en el estado de Mérida (Venezuela). Es una zona muy montañosa. Su nombre viene de las aguas claras que nacen y caen en pozas dónde surge lo cristalino y allí se refleja la multicromía de los rayos solares. Y es eso lo que despierta en el ser humano el sueño de que con poca cosa, pero muy importante, como es el agua, y con la luz que viene del sol se puede crear un universo como el que forma el pensamiento humano. El pensamiento, no es el diamante que está tallado, es la ilusión de que la luz sirve para despertar en el ser humano las inquietudes y los sueños con los que nos proyectamos.

p. Está claro que el lugar dónde naciste te ha marcado, ¿y tus padres?

Mis padres fueron personas muy sencillas, no profesionales, pero que me inculcaron que en la vida no se obtiene algo de nada. Hay siempre que hacer un esfuerzo. El ser humano tiene que basarse en su esfuerzo personal. Y el hecho de que uno haya tenido la oportunidad de tener una formación, una profesión, una cultura, le da a uno una fortaleza para creer que la vida es algo más que vivir, es un actuar en coherencia con lo que nos rodea y una honestidad para ser consecuente con los principios que a uno le inculcaron.

¿dónde vives?

Vivo en Caracas. Yo estudié en la Universidad de los Andes. Mi maestro, el Dr Waclav Zalewsky, de origen polaco, me dijo José Adolfo eres el primero de tu grupo, te van a ofrecer un cargo como profesor, nunca seas profesor en esta universidad. Siempre será el alumno mientras tus profesores no mueran. Usted tiene otro destino. Trate de forjarlo y trate de buscarlo. En Caracas empecé mi vida profesional y familiar. Allí, iniciada mi carrera profesional, sorpresivamente llegué a ser profesor de la Universidad Central de Venezuela apenas a los tres años de haber llegado a Caracas, en el año 1966. Me pasé 37 años en la Universidad, ya hoy no estoy. Pero más bien fui a aprender a la Universidad con los estudiantes. Tratar de tener la inquietud de la pregunta y siempre tener la respuesta, que si no es la verdad es la aproximación.

p. Tu eres ingeniero, empresario y creo que bastante político. ¿Cómo se compaginan las tres cosas? ¿Cuál crees que es la función social de un técnico hoy?

Mira lo que alguien me dijo un día en el cual yo defendía que no era un político, que yo prefiero ser ingenieso para encontrar soluciones a los problemas. Me dijo, mira tú lo que eres es un motor social. Se me gravó eso. Empresa es emprender. Ser profesional es tener una cualificación por un conocimiento, con la consecuente responsabilidad, para orientar y dirigir. La parte política es concatenar todo lo que nos rodea para hacerlo apropiado y apropiable. Cuando eso se logra uno es un motor social. El ser humano mueve la sociedad para algo útil sin que priven los intereses, las prevendas, las ganancias. El político tiene una función fundamental que es el dirigir las masas, el crear las esperanzas, emprender, planificar, conseguir logros sociales. A los profesionales nos toca proponer las alternativas para que los políticos tomen las mejores decisiones.

p. En el mundo en el que vivimos hoy de competencia en mercados globales, ¿cómo es posible plantear una función social de la empresa?

Si, el mundo crea la posiblidad, hoy más que nunca, de poder actuar en forma humana. Si la tecnología dura tiene la ternura de entender al ser humano como tal eso es útil. Y no hay ninguna contradicción. La globalización es lo que está equivocado, el desarrollismo, el capitalismo, el comunismo están equivocados porque niegan al ser humano. Venezuela es un pais en el que no hay justicia social por falta de voluntad de la sociedad. En eso hay un estado de corrupción del profesional que piensa que solo debe hacer aquello por lo que a uno le pagan y por lo que obtiene reconocimiento, como si fuese una vedette. A mi no me interesa el vedetismo, a mi interesa ser útil. La tecnología es el conocimiento puesto al servicio de la humanidad, que parte del conocimiento del pasado, de los demás y aportar y legar a la humanidad lo que uno haya podido avanzar a partir de ahí. Ese conocimiento pertenece a la humanidad. El conocimiento, ya lo decía Einstein, es de la humanidad. Mi maestro y mis padres me enseñaron a ser útil haciendo lo mejor posible aquello que uno ha escogido hacer, dentro de tus posiblidades. No importa el camino que escojas.

p. ¿Qué aprendiste de tus maestros?

He tenido muchos maestros. Pero cuando uno va a los que le han formado como profesional, mi maestro fue Zalewsky, que tuvo una coherencia y una sencillez, siendo un sabio, para reconocer la importancia de los por qué, ¿y por qué si usted lo pensó, por qué no? Vamos a ver de qué se trata lo que usted está proponiendo. Yo pude adquirir de él no sólo mucho conocimiento, sino sobre todo el sentido de la responsabilidad por encima de lo que es brillar, de ser útil

p. Pensando en los jóvenes arquitectos ingenieros que se están formando, que están esforzándose por abrirse camino en la vida, ¿qué les recomendarías?

Mira la primera cosa, consejos no hay. Como yo creo que de la vida he obtenido mucho más de lo que he dado, no tengo ningún tipo de envidia por lo qué los jóvenes pueden hacer hoy y que yo a lo mejor no pude hacer. Esa envidia creo que es el origen de muchos frenos que ponen los mayores a los jóvenes. Cuando uno ha vivido intensamente a cada momento, eso es lo que yo les recomendaría a los jóvenes, qué vivan cada momento intensamente pero con responsabilidad. Hay que saber que hay 20 años, 30 años, 40 años, 60 años, y hay que vivir la vida intensamente a cada edad, sin dejar nunca para mañana lo que se pueda hacer hoy. El joven tiene que ser consecuente de las decisiones que toma. Los errores se subsanan y se corrigen. Lo que es malo es vivir permanentemente en el error. El joven tiene que ser consecuente, solidario con los que le rodean y tener una tenacidad en lo que se hace para hacer realidad sus sueños.

p. Entonces, ¿tú le dirías a los jóvenes que si tienen sueños y son perseverantes los pueden conseguir?

Exactamente. Yo creo que mi vida se va desempañando cada vez más en los sueños de mi juventud. El ser solidario a través del conocimiento que he podido adquirir. No se puede morir un niño de diarrea porque no tiene su madre el medicamento apropiado. Que la mujer no tenga la atención necesaria en el parto y muera dando vida.

p. Tu has sido profesor durante 37 años en la Escuela de Arquitectura. ¿Qué es lo que te mantuvo en ella y qué es lo que te hizo abandonarla?

A mi mantuvo ese permanente reto del joven ante la experiencia de uno. Ese conocimiento cuando se reta por el joven en el ¿por qué no?, como a mí me enseño mi maestro. Ese cuestionar del joven, y ese cuestianorarles uno a ellos, eso, es lo que me mantuvo. Da mucho gusto el contribuir a que los jóvenes se forjen su destino en base a esos cuestionamientos y que asuman responsabilidades. Eso da una gran satisfacción, eso no tiene nombre. ¡Qué lindo es que surja una espiral dónde uno no esperaba y que el joven se hizo responsable, asume las herramientas y una iniciativa para sacar adelante un sueño.

Y el alejamiento es porque yo creo que desgraciadamente la universidad está equivocada, aquí y en cualquier parte. La universidad no ha asumido el rol más que el de los profesores de plantel, los funcionarios, de hacer la carrera docente, para obtener un escalafón. Yo no estaba allí por eso y le ven a uno como cuando la gallina ve la sal. Ellos están luchando por tener un trabajo para ascender y tener un escalafón. Los que hacen esto no son maestros son malos profesores que cuando se jubilan están obsoletos.

p. y sin embargo hay una contradicción entre lo que podría ser la universidad y lo que hoy es. ¿qué función social crees que le podría corresponder a la universidad en el mundo de hoy?

A mi me parece que la universidad tiene que dar la cara. Universidad itene que ver con universo. Sin embargo la universidad tiene que entender que hay muchas tendencias en el mundo. Cada región tiene sus carácterísticas, sus recursos. La universidad debería ofrecer las alternativas adecuadas a cada lugar. Tiene esa gran responsabilidad pero está muy lejos de ello. No se discute en las universidades, no son escuelas de pensamiento, como en la Antigüedad. El éxito de todos los seres humanos es el ser coherentes, no competitivos. Eso de la competitividad, que lleva a sobrevivir sólo al mejor, eliminando al otro, es una pobreza. Yo soy partidario de mejorar lo que hacemos conviviendo con las demás alternativas.

p. Como miembro del programa CYTED, como asesor actual de nuestro grupo MEJORHABITAT, ¿cómo le explicarías a los arquitectos e ingenieros españoles lo que ha supuesto y supone este programa para América Latina?

Esta fue una iniciativa que surgió como consecuencia de la celebración de los quinientos años del encontronazo de España con América, del que América salió indudablemente perdiendo. La virtud principal de este programa es compartir de tú a tú conocimientos entre los países latinoamericanos. Hoy en día la carga económica es compartida. Pero lo importante es el contacto que ha generado entre el capital humano latinoamericano que nos ayuda a ser mejores, a descubrir que otros andan en lo mismo. Que el Sur y el Norte puedan unirse, con responsabilidad compartida. A España si no vive de espaldas a Latinoamerica le va a venir muy bien y a América Latina le puede venir muy bien esta puerta.

p. En tu vida técnica y pasión, razón y corazón, nunca han ido separadas

Creo que eso que yo pensé en los años setenta de que no sólo había que tener la inteligencia y la claridad para el análisis de las cosas, sino que era necesario tener en cuenta el orden emocional, hoy se está extendiendo. Nosotros por el sentimiento lloramos, reimos, gritamos, bailamos, movemos la caderas, saltamos, todo eso es una manera de comunicarse, pero en la risa, en la alegría, en las tristezas, el ser humano puede consilidar en la vida posiciones mucho más útiles del que sólo vive en la vida con el ceño arrugado y creyendo que todo está en un dogma, en un libro, en un pensamiento, en una doctrina. Creo que el ser humano está llamado a tener un criterio de pensamiento, en el orden de la inteligencia, el conocimiento, pero se necesita el sentimiento. Es preciso tener cojones y ovarios, para enfrentar las situaciones con el entusiamo para llegar al final. No podemos hoy empezar una tarea, porque eso sí sería ser sentimental, condolerse o alegrarse de las cosas, para mañana olvidarse. No. Tenemos que tener la tenecidad, la coherencia, la fraternidad, la consecuencia, el compromiso con eso que se llama sociedad en la cual nosotros nos desenvolvemos. No nos preocupemos en ser originales. Mejoremos cada día lo que hacemos y seremos una sociedad más justa, más digna y más fraterna, que es a lo que aspiramos la mayoría.

Muchas gracias, Adolfo, ha sido un placer hablar contigo